Para preparar la escayola, se echa primero el agua y luego la escayola espolvoreándola bien por toda la palangana. Cuando se ha echado suficiente, es decir, cuando ya sobrepasa el nivel del agua, se sigue echando hasta formar una montañita. Se ha calculado que en total se han echado seis kilos. Es importante tener en cuenta que hasta que no se mueve no fragua, es decir, se puede continuar trabajando cualquier detalle, más, una vez se mueve, tarda en fraguar apenas unos 15 minutos, con lo cual, hay que actuar con seguridad. Hay que moverla con una mano, abierta, se introduce en la mezcla y se mueve rápidamente y apretando todos los grumos que se vayan encontrando. Es importante moverla muy bien.
A continuación se le echa la escayola despacio...
Luego se le hacen las llaves con una cuchara para que ambos moldes encajen luego.
Después se le unta una mezcla de jabón natural y agua caliente para evitar que la escayola que se le echará se pegue con el primer molde y se prepara la misma cantidad de escayola para echársela encima habiendo realizado antes el paso anterior, es decir, poner los tableros y tapar las juntas con barro.
Una vez bien secos los moldes, rellenarlos con arcilla en este caso refractaria, asegurándose de que no queden huecos o burbujas de aire, ya que esto haría que estallara la pieza al cocerse dentro del horno porque el oxígeno tiene que salir. Y después rayar la superficie y poner barbotina, que es la misma arcilla con la que se trabaje con bastante agua; la textura de ésta debe ser similar a la de un mouse de chocolate.
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